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sábado, 4 de enero de 2014

La chica del barrio (1956) En memoria de Lolita Sevilla.


Ricardo Núñez  había sido un actor de fama durante el periodo republicano. Exiliado tras la guerra en Argentina, tuvo que volver a España al caer el justicialismo al que estaba vinculado. Durante su etapa en el país hermano fue dedicándose a la dirección y producción cinematográficas, actividades que retomará al volver a su patria.

Lolita Sevilla que debutara en el cine en la emblemática “Bienvenido Mr. Marshall”, fue dirigida por Ricardo Núñez en cuatro títulos: “La chica del barrio”, “Malagueña”, “Tremolina” y “Lo que cuesta vivir”. Mientras en esta última adaptaba el popular sainete “Es mi hombre” de Carlos Arniches, “La chica del barrio” era una nueva versión de la popular pieza de Pilar Millán Astray “La tonta del bote” estrenada en 1925 y que ya había sido llevada al cine en 1939 en la que supuso la primera cinta de la exitosa pareja  formada por Rafael Durán y Josita Hernán.


La cinta de Ricardo Nuñez, es ante todo una película folklórica, género habitual en la época. Pero su calidad es notoriamente superior a otros que solo son, meros vehículos de lucimiento para las estrellas canoras del momento. Ejemplos de buen cine utilizando este sistema son las cintas protagonizadas por Juanita Reina para CIFESA y la muy estimable “Aventuras del  barbero de Sevilla” dirigida por Ladislao Vajda y que compitió en el festival de Cannes de 1954. Lolita Sevilla acompañaba a Luis Mariano, en esta coproducción hispano francesa, donde destacaba el buen hacer de uno de nuestros grandes secundarios, Pepe Isbert.

Este excelente actor que intervendría en varios títulos de Lolita Sevilla, en un papel más extenso de lo habitual, depara los mejores momentos del filme, junto a José Luis Ozores, magnífico actor cómico que murió prematuramente. Otro apunte de lo cuidado de la producción es el hecho que las estrellas musicales de la película Pepe Blanco y Lolita Sevilla, fueran doblados en los diálogos por las magníficas voces de Pedro Pablo Ayuso y Elsa Fábregas.

Porque cantar y muy requetebién era lo que hacían. Pepe blanco, logroñés como un servidor tuvo una dilatada carrera de éxitos sobre los escenarios. Aunque su pareja en las tablas y tres películas más fue la exqusita artista barcelonesa Carmen Morell, tuvo muchos éxitos en solitario. En esta cinta suenan dos de los más famosos “Soy postinero” y “Madrid, tiene seis letras”. En cuanto a Lolita, que desgraciadamente acaba de dejarnos, decir que comenzaba el momento más fulgurante de su carrera. Una trayectoria brillante que nos deparó creaciones tan hermosas como “Cántame un pasodoble español” y “Cuatro noches”. En “La chica del barrio” canta el precioso pasodoble “Chatilla”, inspirado en la figura de Isabel de Borbón, hermana de Alfonso XII, a la que el pueblo puso el apodo de “La chata”. Una figura a la que Lolita admiraba y que le hubiera gustado interpretar en el cine. Lo cierto es que fue un personaje que ha inspirado varias coplas y un en su tiempo popularísimo romance, obra de Rafael Duyós que sonaba en las radios de cretona, en la inconfundible voz de Alejandro Ulloa.

El hábil guion de Vicente Coello, uno de nuestros mejores escritores del cine popular, tiene la virtud de no caer en la cursilería, que anidaba en algunos de los diálogos de la obra original, despojándola de dramatismo y encajándola en la vertiente primordialmente cómica. Ese mismo año firmaría uno de sus mejores trabajos adaptando “Los ladrones somos gente honrada” otra vez con Isbert y Ozores.

Con este amable sainete, radicado en un Madrid de coches de caballo, quiero rendir un sincero homenaje a la gran Lolita Sevilla, a mi paisano Pepe Blanco y al bueno de Ricardo Núñez cuya azarosa vida, es un fiel reflejo de la tumultuosa historia de un país llamado España.

P.D. Elsa Fábregas y Alejandro Ulloa doblaron a Vivien Lehig y Robert Taylor en El puente de Waterloo. Por supuesto el doblaje más famoso de Fábregas es el de Escarlata O´Hara en Lo que el viento se llevó.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Historias de la radio (1955) El aroma de una época


Mi madre siempre evocaba, el momento en que mi abuela  apareció con una radio en la casa. La había comprado en la almoneda, a escondidas de mi abuelo, hombre reacio a las modernidades y mucho más a la venta a plazos. Luego, claro está el señor Julián, que así se llamaba, no sabía pasarse sin el invento. En esa España rural, con tan pocos contactos con el  exterior, la radio significaba la única ventana al mundo.

 
Un mundo que queda perfectamente reflejado, en esta maravillosa comedia de episodios, fruto del talento de José Luis Sáenz de Heredia. Hombre de gran cultura, aprendió los rudimentos cinematográficos en la productora Filmófono que dirigía Luis Buñuel.  Allí dirigió una de las cintas más taquilleras del periodo republicano “La hija de Juan Simón”, protagonizada por el popular cantante Angelillo. Tras la contienda civil fue el designado para filmar “Raza”, filme propagandístico del nuevo régimen. Su primera incursión en la comedia, aparte de su debut como director, ”Patricio miró una estrella”, es la muy estimable “El destino se disculpa”. Adaptación de un texto de Wenceslao Fernández Florez , protagonizado por el galán de moda Rafael Durán, supuso el trampolín de lanzamiento de un actor que se convertiría en leyenda del cine español, Fernando Fernán Gómez.

Fernán Gómez se convirtió con el paso de los años, en uno de los mejores amigos de Sáenz de Heredia, al igual que Francisco Rabal, que en “Historias de la radio” realiza el papel de hilo conductor de las tres historias de las que consta. La peripecia personal del locutor al que Rabal da vida, da el sentido de unidad, a una cinta en la que intervinieron muchos de los mejores actores de la  época.


Pepe Isbert, nos emociona con su papel de un inventor, que para obtener el dinero necesario para registrar la patente, se disfraza de esquimal con trineo y perro y así obtener el premio que ofrece Radio Madrid, por aparecer de esa guisa en el estudio. La gesta por lograr su objetivo, culmina con la encarnizada lucha que sostiene con otro concursante, en las escaleras que llevan al estudio radiofónico. En la segunda historia destaca un soberbio Pedro Porcel, vistiendo los hábitos de un peculiar sacerdote que logra redimir a un ladrón de poca monta (Ángel de Andrés). Por último en la tercera narración, brilla la actuación de Alberto Romea como un viejo profesor, que decide acudir a un concurso de preguntas, con el fin de pagar el viaje a Suecia, donde deben operar a uno de sus alumnos. Mientras en el pequeño pueblo donde viven ruegan por su triunfo el pequeño, su madre y un curilla genialmente interpretado por José Luis Ozores. Igualmente estupendos, pero en papeles de menor enjundia destacan Tony Leblanc, Juanjo Menéndez, Guadalupe Muñoz Sampedro como esposa del anciano profesor y la bella Margarita Andrey, en la cinta locutora de radio y novia de Paco Rabal.

 

Quién no podía faltar en la cinta, era la entusiasta figura de Bobby Deglané. El locutor chileno era en gran medida,  el artífice de esa radio que cautivaba a la sociedad española, además fue también el fundador del popular diario MARCA.  A su lado actúan figuras musicales de la talla de Gracia Montes y el exquisito conjunto vocal donostiarra Los Xey.



Transcurridos casi sesenta años desde su estreno en los cines, después de tantos cambios de todo tipo, la gran calidad de esta sensible y divertida farsa, siguen situándola como una de las mejores comedias del cine español.  Aquí va mi  sincero homenaje, a uno de los cineastas más talentosos del cine español, cuyos restos reposan en Alfaro, una bella ciudad de La Rioja, mi tierra.