jueves, 21 de noviembre de 2013

Al sur del pacífico (1958) La guerra con música


Después de pasar su último año de servicio activo recorriendo como historiador naval las islas del Pacífico sur, James A. Michener  teniente de los marines, utilizó sus notas para escribir su primer libro. “Cuentos del pacífico sur” logró para el ex profesor de Harvard el prestigioso premio Pulitzer de ficción de 1948. Así comenzaba una fructífera carrera que se prolongó hasta su muerte a los noventa años en 1997.

 

Pero el reconocimiento del  gran público, lo propició la adaptación de este libro de cuentos por parte del famoso libretista Oscar Hammerstein, que unido a las inspiradas melodías de su colaborador habitual Richard Rodgers, dieron como fruto uno de los musicales más aclamados de la historia.

A partir de entonces el nombre de Michener fue sinónimo de éxito y sus obras fueron llevadas al cine en prestigiosas producciones: Regreso al paraíso (1953) con Gary Cooper, Los puentes de Toko-ri (1953) interpretada por Grace Kelly y William Holden y por supuesto la más famosa de todas “Sayonara” (1957) con un magnífico Marlon Brando.

 

 

El director de esta última Joshua Logan, fue el encargado de llevar a la gran pantalla “Al sur del  pacífico”, galardonado con el premio Tony por la dirección teatral de esta obra en Broadway, había logrado también el éxito en Hollywood con sus tres primeros filmes:  Picnic, Bus stop y la ya citada Sayonara.

La película sigue fielmente el libreto del musical homónimo, que hábilmente utiliza elementos de varios de los 19 relatos que componían el libro de Michener. Pero es el cuento “Nuestra heroína” donde se basa el argumento principal de la película. El tortuoso romance entre Nellie (Mitzi Gaynor), una joven enfermera de la marina y Emile de Becque(Rossano Brazzi) un francés de mediana edad con un oscuro pasado, unido al del joven teniente Cable (John Kerr) con la bella polinesia Liat (France Nuyen), serán bruscamente interrumpidos cuando la Marina Imperial Japonesa haga acto de presencia.



Aprovechando al máximo la capacidad de sus actores, utilizando los recursos más expresivos de la fotografía en color, integrando la música de una manera fluida, manteniendo con buen pulso el nivel narrativo, Logan consigue llevar a buen puerto este suntuoso musical.

 
 

 

 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El ruido y la furia (1959) La esencia del sur

 

William Faulkner, ganador del premio Nobel de literatura en 1949, ya había visto adaptar de la mano de Stephen Roberts en 1933 su novela “Santuario” rebautizada como “The Story of Temple Drake”. Un flime que tuvo no pocos problemas con la censura y que aquí en España se tituló “Secuestro”. Por otro lado como esporádico autor de guiones, había colaborado en varias cintas de Howard Hawks incluyendo las emblemáticas  Tener y no tener”, “El sueño eterno” y “Tierra de faraones”.


“El ruido y la furia” nos introduce en la decadente mansión de los Compsons, una ilustre familia sureña compuesta por un conjunto de seres desgarrados que asisten impasibles a la destrucción de su mundo.

La novela original publicada en 1929 es un complejo texto con claras influencias del Ulises de Joyce. Al igual que ocurre con  la legendaria obra del escritor irlandés, resultaba imposible el abordar de una forma literal una narración tan plural y reiterativa, si se deseaba construir un producto accesible para toda clase de públicos.
 
 

 
El matrimonio de guionistas formado por Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch consiguió capturar el ambiente opresivo y sensual que subyace en la historia, recreando con gran habilidad las tortuosas criaturas de Faulkner sin exceder los límites de la censura.  Martin Ritt  que el año anterior ya había retratado, de una forma bastante más amable el mítico paisaje social del sur, consiguió salir con brillantez de este difícil envite apoyado en las estupendas actuaciones de la pareja protagonista Yul Brynner  y Joanne Woodward
 
 
                             Aquí tenéis el tráiler original de la cinta
 
La estupenda música de Alex North propició esta canción cantada por The  Platters
 
 

 

 

martes, 19 de noviembre de 2013

La tierra de todos (1926) Una sueca para dos españoles.

 

Cuando muchos escritores célebres abominaban del cinematógrafo, el escritor valenciano Blasco Ibáñez se decidió a adaptar el mismo sus novelas. Pese al éxito en España y Francia de su propia versión  de “Sangre y arena”, sería la industria de Hollywood quien convirtiera su figura en una celebridad de talla mundial. El arrollador éxito en Norteamérica de “Los cuatro jinetes del apocalipsis” vendiendo miles de ejemplares, propició que la Metro Pictures se hiciera con los derechos de la obra. La película realizada con todo lujo de medios, batió todos los records de taquilla y encumbró como arquetipo del latin lover a Rodolfo Valentino.


Mientras en la primera década de los veinte, las obras de Blasco eran adaptadas con asiduidad, los estudios de Hollywood se decidían a contratar a los brillantes cineastas del norte de Europa. Autores del calibre de Ernst Lubitsch  y Victor Sjöström  cruzaron el océano, en una diáspora de talentos que culminó en la contratación por parte de William Fox del genial Murnau. Siguiendo esa estela la recién creada Metro-Goldwyn-Mayer, puso en nómina a otro prestigioso realizador que había triunfado en Suecia, Mauritz Stiller. Pese a la inicial reticencia del magnate Louis B. Mayer, el director finlandés logró convencerle de que también contratara a una bella actriz que había tenido papeles secundarios en dos famosas cintas europeas: La leyenda de Gösta Berling (1924) del propio Stiller y Bajo la máscara del placer (1925), producción alemana de G. W. Pabst en la que actuaba la posteriormente famosa Marlene Dietrich.


La bisoña artista no era otra que la simpar Greta Garbo. Cuando llegó a Nueva York apenas un fotógrafo del estudio la esperaba. Parecía que le costaría alcanzar el estrellato, pero una prueba cinematográfica captada por la sensible cámara de William Daniels , propició el que se le diera una oportunidad, sustituyendo a Norma Shearer en el papel de una campesina que se convierte en famosa diva. Se trataba de la adaptación de la novela de Blasco “Entre naranjos” que en USA se titularía Ibañez´s Torrent, El torrente.

Advertidos de la magia que desprendía en la pantalla, los magnates del estudio le dieron el papel protagonista de “The Temptress” (la tentadora) que tomaba como argumento “La tierra de todos” novela de Blasco Ibáñez editada en 1922. La ilusión del director Stiller que debutaba en América dirigiendo a su pupila, fue truncada al poco de comenzar el rodaje, por su según el estudio,  nula adaptación al sistema de producción de Hollywood.


En su momento se culpó al protagonista de la cinta, el madrileño Antonio Moreno de ser el causante del despido del realizador. En la cúspide de su fama tras interpretar al marino Ulises Ferragut en “Mare Nostrum” (otra vez Blasco) aquí interpretaba al ingeniero argentino Manuel Robledo que mantenía una tempestuosa relación con una mujer fatal llamada Elena.

Ambientada en el París cosmopolita y la Patagonia Argentina, ambientes de sobra conocidos por el novelista español, es una hermosa historia de amor y redención, personificada en el fascinante personaje de Elena, que con tanta brillantez representa la mítica Garbo.


lunes, 18 de noviembre de 2013

El detective (1954) Un curita cañón

 

Para muchos círculos progresistas,  la figura del escritor británico Chesterton causa un profundo rechazo. Tildado por muchos de ultra conservador sin conocer someramente su obra me parece de lo más atrevido. Pero en esta entrada no quiero hablar de creencias religiosas, ni de ideología.  Pretendo hacer un homenaje a un género novelístico que ha sido tan frecuentado por el cine, ”Las novelas de detectives”.


Podemos considerar al inspector Auguste Dupin  creado por Edgar Allan Poe como el precursor  de todos ellos. Si pudiera clasificar en diferentes categorías a los más célebres, de un lado situaría por ejemplo  a los pertenecientes al estamento policial como el comisario Maigret. Del otro lado estarían los detectives profesionales como Sherlock Holmes y finalmente investigadores aficionados que lo tienen como hobby.

 
En el variopinto tercer apartado destaca la figura del Padre Brown, un sacerdote católico fruto de la imaginación de Chesterton, aunque algunos afirman que se inspiró en el párroco que motivó su futura conversión. Tras su inocua apariencia de cura con sotana, paraguas y gafas de concha, se esconde una aguda mente capaz de descifrar los misterios más complejos. Dos años antes de la muerte del autor inglés en 1934, Walter Connolly protagonizó la primera adaptación llevada al cine. Pero sería el excelso Sir Alec Guinness  quien con más fortuna encarnara al personaje. Esta cinta dirigida por Robert Hamer, que ya trabajara con Guinness en la mítica “Ocho sentencias de muerte” adapta el primer relato que se publicara del personaje “La cruz azul”. En ella describe como el Padre Brown  encargado de llevar la preciada reliquia medieval a Roma, la pierde a manos de un ladrón francés (Peter Finch) experto en disfraces. El camaleónico delincuente será perseguido por el sagaz sacerdote no solo para recuperar la cruz sino para salvar su alma. Una divertida y original trama, interpretada por uno de los más prodigiosos histriones de la historia del cine.

 
 
Para quien le pueda interesar las novelas del Padre Brown en España editadas por Acantilado aquí tenéis una breve reseña
 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Los mares de China (1935) El rey león

 

En 1935 la era de los grandes estudios estaba alcanzando su cenit. Tras un periodo de descenso en las taquillas a causa de la depresión, la gente había vuelto a llenar los cines de todo Estados Unidos, mientras que la implantación progresiva del doblaje favorecía su predominio en los principales países europeos y latinoamericanos.

La única productora que no sufrió el desgaste de esos duros años fue Metro-Goldwyn-Mayer.  La figura de Irving Thalberg, autor de una férrea estructura donde todos los departamentos trabajaban al unísono fue determinante.  La frase emblemática del estudio “Más estrellas que en el cielo” exponía bien a las claras su filosofía. Las películas se realizaban para el lucimiento de estas, gastando ingentes sumas de dinero en su promoción. Un heterogéneo equipo de guionistas elaboraba los argumentos adecuados para cada estrella, mientras el departamento artístico de Cedric Gibbons construía los magníficos set  Art Decó que junto a los elegantes diseños del modisto Adrian eran fundamentales en el acabado glamuroso de los filmes.


La figura del director en otros tiempos omnipresente, en MGM, salvo en casos excepcionales como De Mille O Lubitsch, era tan solo una pieza más del perfecto engranaje. Así que no sorprende nada que el encargado de dirigir esta magnífica cinta de aventuras sea Tay Garnett, un modesto realizador del que hoy solo se recuerda la por otra parte estupenda “El cartero siempre llama dos veces”.

Jules Furthman, uno de los escritores con más talento del estudio, es el resonsable principal de esta historia centrada en la apasionada relación amor-odio  entre un capitán vencido por el alcoholismo (Clark Gable) y una aventurera de turbio pasado (Jean Harlow) a bordo de un viejo navío que lleva un importante cargamento de oro. La aparición de unos despiadados piratas pondrá en peligro a todos sus ocupantes.
 

La turbadora química sexual de la pareja protagonista, más las estelares apariciones de nombres ilustres como Wallace Beery y Lewis Stone, junto a la aristocrática presencia de una joven Rosalind Russell, son decisivos para que “Los mares de China” siga entreteniendo de la misma forma que lo hizo en su estreno ocho décadas atrás.
 

sábado, 16 de noviembre de 2013

Nunca te alejes de mi (1946) A través del espejo

 

Esta entrañable cinta de  James W. Kern, antiguo cantante y compositor que prosiguió su carrera de director en la televisión, tiene como línea argumental los esfuerzos de una niña llamada Flyp (Patty Brady) por conseguir reunir a sus padres divorciados. La escena inicial en la que ambos compran un abrigo  a la pequeña,  es definitoria de la diferencia de sus caracteres. Mientras la madre (Eleanor Parker) elige la prenda clásica, su padre (Errol Flynn) un pintor de pin up, se decanta por una de fantasía.


Una brillante historia creada por Ben y Norma Barzman (matrimonio de escritores que fueron represaliados por la caza de brujas)  junto al ágil guion escrito en parte por el luego famoso colaborador de Billy Wilder I.A.L. Diamond, dan lugar a una serie de divertidas situaciones entre las que destacaría a Flynn imitando caricaturescamente a Bogart, o al estupendo secundario Donald Woods remedando junto a Flynn el famoso sketch del espejo en “Sopa de ganso”.


Cuando Errol Flynn rueda “Nunca te alejes de mi” ya ha protagonizado títulos tan memorables como “Robín de los bosques”, “Murieron con las botas puestas” y “Objetivo Birmania” que ocupan un lugar preferente en la cinematografía de la época. Protagonista habitual de filmes de aventuras, western, hazañas bélicas y más ocasionalmente dramas, brilló también en el género de la comedia, del cual es un estupendo exponente, esta farsa navideña cuya principal virtud es la ausencia total de sentimentalismo barato, tan habitual en este tipo de películas.




PD. Lo cierto es que la famosa escena de los espejos de Sopa de ganso, ya había sido utilizada por el cómico francés Max Linder en su mejor largometraje “Siete años de mala suerte”(1921)

 
Una Pin Up de la época
 

 
 

viernes, 15 de noviembre de 2013

La ladrona, su padre y el taxista (1954) Lástima que ya no se hagan comedias así

 

Hubo un tiempo en que las comedias  all'italiana rivalizaban en celebridad  con las mejores producciones de Hollywood. Eran el complemento perfecto a los prestigiosos filmes que con gran asiduidad lograban el Oscar a la mejor cinta extranjera. Uno de esos prestigiosos autores Vittorio De Sica, podía financiar sus filmes más personales, gracias a los emolumentos que recibía interviniendo en esas exitosas películas.


De Sicca que triunfara como joven galán en las comedias de teléfono blanco, ya en su madurez creo una serie de personajes emblemáticos que le granjearon ante el público una popularidad que trascendía fronteras. En este divertido filme encarna a Vittorio Stroppiani un fino ladrón de guante blanco, padre de la bella Lina (Sophia Loren) que sigue los pasos de su progenitor ante el desconcierto de su novio Paolo (Marcello Mastroianni) un honrado taxista.


Utilizando como partida un relato de Alberto Moravia, los guionistas Suso Cecchi D'Amico, Alessandro Continenza y Ennio Flaiano, construyen unos estupendos diálogos creando situaciones de gran comicidad. Alessandro Blasetti que durante el periodo fascista se había especializado en epopeyas  históricas, consiguió con esta magnífica farsa el éxito más grande de su dilatada carrera.
 
Vittorio de Sicca en sus inicios también fue muy popular como cantante, Parlami d´amore Mariu fue su mayor éxito y se convirtió en un clásico de la canzone italiana.