viernes, 18 de abril de 2014

Cuatro pasos por las nubes (1942) Haz el bien y no mires a quién

 

Alessandro Blasetti venía de rubricar dos de los filmes más aclamados de la Italia fascista “La corona de hierro” y “La cena de le beffe”, superproducciones históricas que gustaron tanto al público como a los estamentos oficiales. Esa afinidad ideológica con el régimen del Duce tuvo su máximo exponente en el filme “Vecchia guardia” (1935) donde se recreaban los sucesos de “La marcia su Roma” acaecida una década antes. La imposibilidad de llevar a cabo, otro proyecto espectacular como los que venía realizando, le llevó finalmente a dirigir esta hermosa y sencilla cinta, tan diferente a sus últimas realizaciones.

 
La confrontación entre la agobiante vida en la ciudad, en contraste con el apacible ambiente del campo, no constituía una novedad en la filmografía de Blasetti, ya en su primer largometraje “Sole” se elogiaba la nueva política regeneracionista del campo impulsada por el gobierno y en “Tierra madre” ya ponía ese conflicto en solfa al narrar la historia de un hacendado que pretende vender sus tierras para trasladarse a la ciudad. Ese mismo tema se volverá a afrontar once años más tarde en estos “Cuatro pasos por las nubes”, que comienza con la panorámica de un típico edificio de muchos pisos hacía los cuales se eleva la cámara. En uno de ellos vive Paolo, viajante de comercio que vive una vida estresante junto a su mandona mujer y sus hijos.
Será en un abarrotado tren, que coge periódicamente para visitar a sus clientes, donde conocerá a una joven que viaja sola. Diversas peripecias les obligará a coincidir juntos en un autobús rural. Cuando conoce que la muchacha está embarazada y va en busca de su familia en busca de amparo, transige en hacerse pasar por su marido, para eludir el rechazo del autoritario padre de ella.
 
Cesare Zavattini, el magnífico guionista considerado por todos como padre del neorrealismo, escribió esta sencilla historia donde destacan las anónimas figuras del pueblo, que su pluma hacía brillar. También colaboró en su elaboración Piero Tellini,  menos conocido que el anterior pero que en el cine italiano de postguerra firmó guiones de gran calidad para dos de las mejores películas protagonizados por la gran Anna Magnani “Il Bandito” y “Noble gesta”.
 
En cuanto al reparto diremos que el protagonista principal Gino Cervi, había logrado gran fama con esas cintas de exaltación histórica tan en boga, la citada “Corona de Hierro”, “Los novios” basada en la popular novela de Manzoni y “Regina di Navarra” donde interpretaba al emperador Carlos V. El futuro alcalde comunista Pepone, de las populares cintas de Don Camilo, logró en este filme una excelente interpretación dando los matices necesarios que requiere el personaje. Por lo que respecta a la bella Adriana Benetti que intervenía en el rol de la atribulada María, había debutado en el cine el año anterior con una típica comedia de enredos titulada “Nacida en Viernes” que supuso el primer título del famoso binomio director-guionista formado por Vittorio de Sica y Cesare Zavattini. Alumna del “Centro experimental de cinematografía” fue descubierta por De Sica, comenzando una carrera comercial que la hizo muy famosa durante la década de los años cuarenta. Su belleza serena, unido a su imagen de ingenua le proporcionaron el título de “Novia de Italia”. Por eso causó sorpresa cuando una foto suya en biquini, apareció en la portada del semanario  «Tempo illustrato». Su amplia filmografía se compone de filmes comerciales al lado de los más famosos actores de la época (Gérard Philipe, Rossano Brazzi, Totó, Aldo Fabrizzi).
 
 
Pero son los actores secundarios los que más brillan en la cinta, algunos con papeles casi mínimos, como el conductor de autobús que recibe alborozado la noticia de su paternidad al que da vida Carlo Romano, uno de los imprescindibles actores de reparto del cine italiano. En papeles de más importancia, destacaría a Aldo Silvani, que interpreta al tradicional padre de María. Como muchos otros actores, ya tenía una amplia experiencia sobre las tablas cuando debutó en el cine en 1934. Mientras en la gran pantalla se ocupó de papeles secundarios, en algunas cintas tan memorables como “La Strada” y “Las noches de Cabiria”, fue gracias a la radio y la televisión donde alcanzó mayor popularidad. Pero de todo el elenco, quien más me hizo disfrutar fue uno de esos actores tan olvidados, que no he podido obtener casi ningún dato biográfico Giacinto Molteni. Encarnando al abuelo Matteo, el personaje más surrealista de la cinta, logra una de esas creaciones que quedan en la retina de los buenos aficionados al cine.
 
En este Viernes Santo, os traigo esta deliciosa película donde la ayuda desinteresada al prójimo es parte capital. Un mensaje que cuadra a la perfección con el pensamiento de Jesús de Nazaret, del que conmemoramos su altruista pasión.
 
 

martes, 15 de abril de 2014

Enemigo público número uno (1934) Mickey Rooney debuta en la Metro.

 

Para muchos el primer recuerdo de Mickey Rooney en el cine fue en este estupendo melodrama, tal como anuncia su título original, en el que encarna al protagonista Blackie que en la edad adulta representará Clark Gable. Era sin duda la primera vez que el joven intérprete intervenía en una producción de tal calibre, pero no era en absoluto un artista novel. Hijo de artistas del vodevil, había debutado ante las cámaras ocho años antes y en 1927 ya protagonizaba su propia serie “Mickey McGuire” personaje del que tomo su nombre artístico.

 

Estos cortos donde una cuadrilla de niños suburbiales, realizaban mil y una fechorías, eran en cierto modo, la modesta alternativa a los exitosos cortos de Hal Roach distribuidos por MGM conocidos en España como “La pandilla” y que volvieron a estar de actualidad en los años 80 al ser incluidos en el mítico programa “La bola de cristal”.


También el joven actor puso la voz a Oswald el conejo afortunado, personaje creado originalmente por Walt Disney que al perder sus derechos decidió crear al inmortal ratón Mickey. Parece que este popular apelativo perseguía al inscrito como Ninian Joseph Yule Jr., un 23 de septiembre de 1920.

 

Aunque sólo aparecía en los primeros diez minutos del filme, fueron suficientes para evidenciar la capacidad innata de Rooney en situaciones cómicas y dramáticas. Su compañero juvenil en la película Jimmy Butler, no tendría el mismo éxito que él, trabajando en personajes secundarios en algunos títulos importantes como “Stella Dallas” Y “Forja de hombres” donde ambos volvieron a coincidir y en el que Rooney era ya una estrella. Butler además falleció con 23 años en Francia, una de las tantísimas víctimas que dejó la segunda guerra mundial.

 

El filme que nos ocupa es también famoso por ser el primero que reunió por primera vez a William Powell y Mirna Loy. Una pareja que actuaría en 13 títulos más y cuya consagración llegaría con el siguiente filme rodado inmediatamente después, también con W. S. Van Dyke “La cena de los acusados”. A causa de esto, fue George Cukor el encargado de rodar algunas escenas auxiliares.

 
 

Pero no olvidemos que el auténtico protagonista de la función es Clark Gable, cuyo personaje del amoral y simpático gangster le queda como un guante. Definitivamente lanzado al estrellato tras rodar “Sucedió una noche” junto a Capra en la modesta Columbia, volvió al estudio del león, como indiscutible primera figura masculina. La positiva imagen que se ofrece del delincuente, leal y valiente, junto a la relación extramatrimonial que mantiene con la elegante Mirna Loy, ya no tendrían cabida con el restrictivo código del señor Hays.

 

Otro de los motivos que hacen popular a la película, es la hermosa canción de Rodgers y Hart que la estupenda cantante Shirley Ross, Interpreta en un Cotton Club recreado en estudio. La melodía que originalmente se había pensado para que la cantara Jean Harlow en el filme multiestelar “Hollywood party” finalmente desechada, fue utilizada para esta película con un título muy a propósito "The Bad in Every Man" ("Oh, Lord . . . /I could be good to a lover,/But then I always discover/The bad in ev’ry man"). Pero para lanzarla comercialmente la editora del estudio decidió que Hart escribiese una nueva letra de tono más pegadizo y romántico. Así nació “Blue moon” uno de los standard imprescindibles dentro de la música norteamericana y que ha conocido multitud de versiones y ha sido traducida a varios idiomas. La lista de intérpretes es tan vasta, que su relación excedería con mucho los límites de este post.

 
 
 
Gable y Powell junto a Gary Cooper que rodaba en esos momentos "La espía numero 13 junto a Marion Davies"
Para terminar, como no podía ser de otra forma, hay que contar que fue la última película que vio el famoso salteador de bancos John Dillinguer, que fue abatido por el FBI al salir del cine en que era proyectada. Muchos son los alicientes para disfrutar de esta fantástica película que supuso el debut de Mickey Rooney en los estudios que lo harían famoso Metro-Goldwyn. Mayer. Para esta extraordinario actor, que acaba de dejarnos y tantos ratos buenos nos ha hecho pasar, va dedicada esta entrada

 
 

domingo, 13 de abril de 2014

Los visitantes de la noche (1942) Las tentaciones de Marcel Carné

 

Con la ocupación alemana de Francia, se produce el éxodo de la mayoría de los grandes nombres del cine francés. Esta ausencia motivará la aparición de otros talentos que seguirán manteniendo el nivel de su cine, pese a las evidentes trabas y represiones de los que son objeto. Nombres de la talla de Henri-Georges Clouzot, Robert Bresson y Claude Autant-Lara se iniciaran en la dirección cinematográfica durante esa turbulenta época, en la compañía Continental creada por las autoridades nazis, que acaparó el grueso de la producción.

Marcel Carné, al contrario que la inmensa mayoría de sus colegas, también permaneció en Francia, aunque en un principio no encontró facilidades para acometer una nueva película. Después de romper su inicial compromiso con la “Continental” tuvo que luchar hasta encontrar la financiación necesaria para “Los visitantes de la noche”. Su estética está inspirada, en la imaginería que contiene un precioso código iluminado del siglo XV "Les très riches heures du Duc de Berry" (Un célebre libro de horas profusamente ilustrado) con el que se inicia precisamente los títulos de crédito del filme. Una estética puesta en escena por el talentoso Alexandre Trauner, que por su condición de judío no pudo figurar en los títulos de crédito.
 
El trabajo del director artístico sirve de marco para una mágica historia, donde el amor sale triunfante pese a las maquinaciones del demonio. Este argumento en principio escapista, fue interpretado como una alegoría de la resistencia frente al invasor alemán. Esta segunda lectura de la historia, pergeñada por Jacques Prévert y Pierre Larroche y difundida como cierta, ayudó al extraordinario éxito que tuvo el filme.
 
Dos instantáneas tomadas durante el rodaje
 
Sea o no cierta esta intención, lo que nos queda cuando han transcurrido más de setenta años desde su estreno es uno de los filmes más hermosos que he podido contemplar. Romanticismo, crueldad, magia, son los principales elementos de una narración que transcurre majestuosa como un cisne deslizándose por las aguas.
En cuanto a los intérpretes destacaría en primer lugar a los “malvados” encarnados por Arletty como la andrógina Dominique, fiel seguidora de su dueño el diablo, prodigiosamente interpretado por Jules Berry, en el papel más destacado de su brillante carrera. Pese a las resplandecientes interpretaciones de ambos, también cabe destacar a la serena y firme Marie Déa, como la enamorada hija del Barón Hugues, Anne. Actriz hoy olvidada fue la Euridice del “Orfeo” de Cocteau. Como curiosidad Déa protagonizó junto a Fernando Rey, una película de aventuras firmada por Rafael Gil titulada “Aventuras de Juan Lucas”. Quizás el menos convincente de los actores protagonistas sea Alain Cuny, algo hierático como el romántico Gilles. Cuny que en ese momento estaba en sus inicios como actor, posteriormente tendría una larga trayectoria trabajando con directores de la talla de Buñuel o Fellini, aunque paradójicamente el papel por el que más le recuerda el gran público, es el de Mario en la famosa cinta erótica Emmanuelle.
 
 
Oscurecida por la siguiente película de Carné “Los niños del paraíso”( http://ramonnovarr.blogspot.com.es/2013/10/los-ninos-del-paraiso-1945-por-el.html) y las anteriores cintas de preguerra del llamado realismo poético (El muelle de las brumas, Amanece) “Los visitantes de la noche” no ha recibido a mi entender, todo el reconocimiento que merece. Algo que modestamente intentamos reparar en algo, desde las páginas de este modesto blog, donde la maestría del director francés siempre será reivindicada.
 
 
P.D. Rodada con infinidad de dificultades, una de las anécdotas más recordadas es la del banquete. Como muchos de los extras pasaban hambre, se les dijo que la comida estaba envenenada para que no desapareciera entre toma y toma.
Al igual que Trauner, otros colaboradores de procedencia judía no aparecieron en los créditos, como el músico húngaro Joseph Kosma, habitual colaborador en las obras maestras de Jean Renoir.
 
 
 

jueves, 10 de abril de 2014

Ave del paraíso (1932) Homenaje a Dolores del Río SEGUNDA PARTE: Etapa sonora en Hollywood

 

La famosa jungla enclavada en los legendarios “RKO Forty Acres” fue el escenario donde se rodaron dos de las películas fantásticas más famosas de la historias, la mítica “King Kong” y la desasosegante “El malvado Zaroff” (http://ramonnovarr.blogspot.com.es/2014/02/el-malvado-zaroff-1932-la-caza.html). Eran los prósperos inicios de una productora, que contaba con un joven con talento y muy ambicioso como productor ejecutivo: David O´Selznick.

Las directrices que Selznick puso a su director King Vidor eran muy simples, quería una película de ambiente exótico que explotara la sensualidad de sus dos intérpretes principales Joel McCrea y Dolores del Río. Estamos en la época en que todavía no ha empezado a aplicarse el castrador código de producción de Hays, un periodo conocido con el nombre de Pre-code. Una etapa de libertad donde las imágenes y el lenguaje se volvieron más explícitos, llegando a alcanzar incluso a los familiares cortos de Walt Disney.
 
 
 
La maravillosa anatomía de la pareja protagonista fue explotada con profusión, en especial en su famosa escena del baño. Dolores estaba espectacular también en las delirantes danzas coreografiadas por el gran Busby Berkeley. Esta hermosa y sensual película de aventuras, supuso el primer gran éxito sonoro de la actriz mexicana. Aunque protagonizó apreciables títulos durante la década de los treinta, su estrella fue poco a poco perdiendo fulgor. Casada con el director artístico de MGM Cedric Gibbons y admirada por su productor Irving Thalberg, sólo protagonizó un modesto western “The man from Dakota” con otro actor en declive Wallace Beery, para la productora del león.
Editada en Barcelona en 1933
 
 
Otros títulos destacados son “Volando hacía Río” que supuso el primer encuentro de la pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers, donde se bailaba el popular “Carioca” y “Bar Wonder” un magnífico musical de la Warner con Al Jolson que consiguió ser muy taquillera pese a los problemas con la censura, por una pretendida alusión a la sexualidad, una cinta que merecerá ser recordada en otra ocasión con más amplitud.
Al comienzo de la siguiente década su vida sentimental sufrirá un giro al conocer a Orson Welles, que acababa de llegar a Hollywood para rodar “Ciudadano Kane”. Finalmente aparecieron juntos en el filme “Estambul” donde Dolores coprotagonizaba el filme junto a Joseph Cotten, la cinta la dirigió Norman Foster, aunque según muchos críticos Welles acabó por meter mano en la película, circunstancia que el legendario director siempre negó.
 
Lo cierto es que ese mismo 1943, llegó para Dolores una oferta de volver a su tierra a realizar una película. Su director se llamaba Emilio Fernández y la cinta “Flor silvestre” pero esa es ya otra historia. Ahora nos quedamos con esta sensual cinta de King Vidor, tan artificial como sugerente, el reverso de “Tabú” de Murnau y Flaherty rodada y ambientada también en la polinesia. ¿Con cuál de las dos me quedó? Estrenadas con menos de un año de diferencia y recientemente restauradas en todo su esplendor, las he visto muy recientemente, y la verdad que queréis que os diga, me quedo con las dos.
 
 
P.D. En 1951 la Fox rodó un remake con Debra Paget y Louis Jourdan en Technicolor pero con sus protagonistas mucho más tapaditos.

martes, 8 de abril de 2014

El Piyayo (1956) Nuestros grandes actores ovidados.

 

Cuando desde diarios locales, noticiarios de televisión a escala mundial y las indómitas redes, resuena la triste noticia de la desaparición de Mickey Rooney, no puedo evitar pensar en los actores de nuestro país, de gran talento y hoy tan olvidados. Un infatigable vindicador de actores como es “Luis Ramón Sánchez” ingente colaborador del grupo de Facebook “Cineastas amateurs”, se quejaba con razón de la imposibilidad de encontrar material gráfico de nuestros actores, siendo mucho más sencillo acceder al de las glamurosas estrellas norteamericanas.

 
Este silencio de la red, no solo atañe a las instantáneas publicitarias que con prodigalidad solían hacerse los actores más populares, incluso es muy complicado acceder a una biografía esquemática de muchos de ellos.
Un claro ejemplo de lo que acabo de afirmar, es la figura del actor ovetense Valeriano León. Esposo de la longeva y maravillosa Aurora Redondo, formó junto a ella una de las parejas más exitosas de la escena española. Su autor fetiche fue el alicantino Carlos Arniches, quien escribió ex profeso para la pareja, varios de sus títulos más señalados como “Es mi hombre” y “El padre Pitillo”.
 
Cierto es que la aportación de Valeriano León al cine fue escasa y muy separada en el tiempo. Hombre ante todo de teatro, fue su salud ya delicada, la que le llevó a participar con más asiduidad en el medio cinematográfico, los últimos años de su vida. Lo que no quita que pese a lo errático de su quehacer dejara para la pantalla personajes tan entrañables como el maestro de “A mí no me mire usted” que utiliza la hipnosis con sus alumnos y el cascarrabias “Padre Pitillo” en cuya versión cinematográfica, se edulcoraba el texto original, limando aristas que resultaban incómodas para la España oficial de la época.
En todas sus intervenciones dejó constancia de la profundidad que daba a sus personajes, en muchos casos cercanos a la tragicomedia, género en el que descolló el anteriormente citado Arniches. En la película a la que hoy hago referencia, “El Piyayo”, es otro personaje hecho a su medida. Un gitano lleno de nietecillos, a los que da de comer, cantando coplillas a los turistas. Su estrafalaria pinta junto a sus habituales borracheras, sirven de chufla para el público que le escucha.
A chufla lo toma la gente,
Y a mí me da pena,
Y me causa un respeto imponente
Así describía esa situación el poeta malagueño José Carlos de Luna, en unos versos que gozaron de una enorme popularidad. Editado con profusión y habitual en el repertorio de los más célebres rapsodas de la época, fue también llevado al mundo musical tanto en versiones flamencas como la de Juanito Valderrama, hasta a pasodobles como el interpretado por mi paisano Pepe Blanco. Lo cierto es que este patético personaje, poco tenía que ver con el Piyayo auténtico, un cantaor gitano creador de unos Tangos, seguramente influenciados por los ritmos caribeños que conoció mientras lucho en Cuba y que luego otros cantaores hicieron suyos.
El “Piyayo” oficial falleció en 1940 siendo ya un venerable anciano, en cuanto al cinematográfico, su acción transcurría en el periodo contemporáneo, con una Málaga que empezaba a ser reclamo de turistas. El guion está firmado por un lado por José Luis Colina, quien debutara en el medio pocos años antes con “Lola la piconera” de Luis Lucia, con el que colaboró asiduamente. También participó en varias de las primeras películas de Luis García Berlanga como “Plácido”. Alternó en sus primeros tiempos su carrera de guionista con la de colaborador de la naciente Televisión Española, donde llegó a ser corresponsal en Roma. En cuanto al otro escritor. Poco he podido saber acerca de Vicente Llosa el otro firmante, tan solo que acompañó a Colina en varios éxitos de la década de los cincuenta, asimismo intervino en las primeras cintas del gran Manolo Summers “Del rosa al amarillo” y “La niña de luto”.
Al frente de la producción estaba como hemos mencionado Luis Lucia, un veterano de CIFESA, donde había comenzado como abogado de la empresa, hasta que decidió cambiar la toga por el mundo del cine. El director valenciano, fue uno de los más comerciales del cine español, trabajando en vehículos diseñados para las estrellas más populares del momento, desde Juanita Reina o Carmen Sevilla hasta sus últimas cintas para Marisol y Rocío Dúrcal. En “El Piyayo” como artista invitado se escuchaba al entonces popularísimo Antonio Molina.
Quisiera antes de terminar destacar al estupendo actor sevillano Manuel Luna, del que hicimos una breve semblanza con motivo de la cinta “Malvaloca” (http://ramonnovarr.blogspot.com.es/2014/02/malvaloca-1942-la-pareja-mas-famosa-del.html) donde ejercía su habitual papel de villano. Aquí por el contrario encarna a un bondadoso guarda municipal, que es en confidente y ángel de la guarda del pobre Piyayo. Formado en el teatro, una de sus  primeras oportunidades la tuvo justamente en la compañía de Valeriano León. A Manuel Luna y Valeriano León dedicamos con cariño esta entrada, que espero sirva un poco para paliar el olvido en que tenemos gran parte de nuestro patrimonio artístico. También quisiera hacer extensible esta dedicatoria, a todos esos músicos, mejores o peores, que siguen ganándose unos céntimos para poder subsistir.