martes, 22 de julio de 2014

Un extraño en el paraíso 1955) Los azares del destino.

 

         Dos líneas totalmente opuestas, convergieron en un musical estrenado con gran éxito en 1953. Los autores de la obra Robert Wright y George Forrest, utilizaron dos fuentes tan dispares que sin embargo acabaron en feliz comunión. El argumento en que se basa a la obra, corresponde a la pieza teatral de mismo título obra del escritor de origen alemán, nacido en Estados Unidos y de nacionalidad inglesa Edward Knoblock. La obra interpretada por el actor australiano Oscar Asche fue muy popular en ambas lados del atlántico. Asche, que fue una de las personalidades teatrales más influyentes de la primera mitad del siglo XX, pudo lucir todas sus habilidades de histrión en el  papel del mendigo Hajj.

 

         El título original “Kismet” en turco y urdu viene a significar “destino”. El azaroso destino es realmente el protagonista de esta divertida historia que prontamente saltó a las pantallas de cine. En 1914 ya se produce un corto inspirado en la obra, seis años más tarde se producirá una adaptación completa y en 1930 se rueda una versión sonora protagonizada por el actor Ottis Skinner, quien más veces interpretó al príncipe mendigo, una película lamentablemente perdida que contaba con alguna escena en Technicolor. Como era costumbre en la época, se filmó a la par una versión en alemán cuyo director William Dieterle, será el encargado de dirigir la más conocida de todas las adaptaciones no musicales.

 

         Producida en 1944 siguiendo la ola de fantasías orientales, surgidas a partir del rotundo éxito de “El ladrón de Bagdad”, fue el único producto de este tipo rodado por Metro-Goldwyn-Mayer. El elenco de la cinta fue encabezado por dos figuras tan sugestivas como Ronald Colman y Marlene Dietrich. Once años después el estudio de Culver City volvería a la carga con el mismo tema con la obra musical que hoy nos ocupa.

 
 

         Si el argumento, pese a las variaciones sufridas, tenía una clara conexión con la obra original, los motivos musicales diferían notablemente, ya que sus autores lo que hicieron fue adaptar música del compositor ruso Alexander Borodin. Incluido en lo que se vino a llamar grupo de los cinco junto a Mili Balákirev, César Cuí, Modest Músorgski y Nikolái Rimski-Kórsakov, no se dedicó profesionalmente a la música, era un notable químico que dejó pocas pero brillantes páginas que son admiradas por todo buen melómano. De la mayoría de su producción Wright y Forrest hicieron acopio para componer nuevas melodías, algo que ya habían hecho anteriormente en “Song of Norway” donde el autor expoliado fue en este caso Grieg.

 

         Como era usual, el productor Arthur Freed utilizó un reparto compuesto por gente del estudio, comandado por Howard Keel, como el famoso mendigo que en la nueva obra musical se le había añadido la condición de poeta. Curiosamente Keel había sido suplente de Alfred Drake en Oklahoma. Drake había interpretado en Broadway a Hajj y ahora Keel encarnaba al mismo personaje en el cine. El barítono de Illinois llevaba desde 1950 en MGM, tras triunfar en los escenarios londinenses en la postguerra y tenía a sus espaldas títulos tan famosos como “La reina del Oeste”, “Magnolia”, “Besame Kate” y su cinta más popular “Siete novias para siete hermanos”. Su magnífica presencia junto a su estupenda voz, estuvieron al servicio del personaje, logrando una de las mejores actuaciones de su carrera.

 
 
 
 

         Ann Blyth llevaba en el mundillo artístico pesa a su edad casi quince años. Después de debutar en el teatro con una obra de  Lillian Hellman “Alarma en el rhin” con la que estuvo de gira por más de dos años, fue llevada a Hollywood por el cazatalentos de la Universal “Henry Koster”. Sería en el papel de la malvada Veda en el clásico “Alma en suplicio” donde comenzara a destacar. Después de un periplo cinematográfico donde hizo de todo un poco, con filmes tan opuestos como “Fuerza bruta” y “El mundo en sus manos” recalaría en MGM, donde empezaría a especializarse en filmes musicales como “El príncipe estudiante” y “Rose Marie”, aquí la vemos como Marsinah la encantadora hija del mendigo. Su pareja en el filme, el cantante Vic Damone, es de lejos lo peor de la película. Su hermosa voz no es suficiente para tapar su ineficacia  como actor, pese a lo tenue de su rol del joven califa. Muy popular durante la década de los cincuenta, su fama se acrecentó al casarse con la actriz Pier Angeli.

 

         La sensual Dolores Gray por el contrario esta estupenda en su rol. Lástima que el declive del género musical no nos hiciera gozar más de su presencia. Decididamente la época dorada de los musicales MGM llegaba a su fin y su mejor productor Arthur Freed como siempre rodeó la película de los mejores talentos. El joven Andre Previn dirigía la orquesta, Tony Duquette diseñaba un fascinante vestuario, mientras que el exquisito Vincente Minelli estaba a los mandos.

 
 

         La cinta fue rebautizada en nuestro país cuando fue emitida por televisión en 1981, como “Un extraño en el paraíso”. Tal fue la fama de esta canción inspirada en el inicio de las Danzas Polovtsianas, pertenecientes a la ópera de Borodin “El príncipe Igor”. En el cine la interpretaban a dúo Vic Damone y Ann Blyth, pero tuvo multitud de versiones en muchos idiomas, siendo en nuestro país y en la vecina Francia, tremendamente célebre la creada por la cantante catalana Gloria Lasso acompañada por la orquesta de Frank Pourcel. En estos días del caluroso estío, dejémonos guiar por el destino, en esta divertida cinta cuajada de hermosos momentos musicales.
 

 
 
 
 
 
 

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