viernes, 20 de junio de 2014

Campo de batalla. Las carpas de la tragedía

 

         La verdad es que la guerra de Corea no tuvo mucho reflejo en la pantalla cinematográfica. No obstante hay un puñado de producciones que han pasado a la historia, por solo citar a dos mencionaré “Los puentes de  Toko-Ri” y “La colina del adiós” ambas protagonizadas por el guapo William Holden, junto a dos bellezones como Grace Kelly y Jennifer Jones. Estos dramas románticos, hermosamente fotografiados en color, poco tienen que ver con esta austera cinta de Richard Brooks.

 
         El realizador norteamericano, había comenzado como guionista en la década anterior. Empezó poniendo las palabras de dos de las más recordadas cintas de María Montez: La salvaje blanca y La reina de Cobra. Tras dar la historia original y luego escribir el guion de Forajidos y Fuerza bruta respectivamente, Burt Lancaster se aupó al estrellato. Finalmente MGM le había dado la oportunidad de dirigir filmes, este “Campo de batalla” era su cuarta película como realizador y contaba al igual que la anterior Deadline - U.S.A. con el concurso de Humprhey Bogart en el papel principal.



         La amistad entre ambos se remontaba un lustro cuando ambos coincidieron en Warner. Cayo Largo uno de los mejores filmes de Bogey, fue co-escrito con John Houston quién también apadrinó al joven escritor. “El cuarto poder” título que se dio a Deadline- U.S.A. en su pase televisivo no fue estrenado en nuestras pantallas, como este “Battle Circus” inspirado en las carpas muy similares a las de los circos que llevaban los MASH. Estas populares siglas que traducidas vienen a ser “Hospital móvil quirúrgico del ejército”, traen a nuestra memoria la famosa película de 1970. La cinta de Robert Altman ganadora de la Palma de Oro de Cannes, luego tuvo como continuación una serie de larga andadura donde Alan Alda reemplazaba a Donald Sutherland como cabeza de cartel.

 
         El título original que quería Richard Brooks era precisamente MASH 8666, el nombre de la unidad auténtico protagonista del filme, pero el estudio lo rechazó arguyendo que el público lo iba a confundir con el nombre de una marca de patatas. No obstante justo antes de que empiecen los créditos de la película se ve una gran placa identificadora con ese nombre. Aunque la película de Altman era una sátira sobre el conflicto bélico, fruto de una sociedad diferente que asistía perpleja a la sangría de Vietnam, la cinta que comentamos hoy de Brooks dista de ser un filme propagandístico.
 
         Rodada en un tono semi-documental, la película relata con gran precisión la vida cotidiana de unos seres cuya función principal es salvar vidas. Los soldados enemigos son tratados con respeto, incluso en la famosa escena en que uno de ellos amenaza con explotar una granada en pleno hospital, al serle retirada se dice de él que su comportamiento es fruto del miedo. La cinta contó con la colaboración del ejército estadounidense que permitió que se rodara en los campos de preparación de las unidades, lo que dio la verosimilitud que su director deseaba.
 
 
         Bogart como en casi todas sus interpretaciones borda el papel del  Mayor Jed Webbe, un médico civil, alcohólico, amargado por la vida y la guerra. Allí conocerá a la enfermera Ruth McGara, interpretada por June Allyson. La actriz que estaba harta de que el estudio le diera papeles intrascendentes, tuvo la oportunidad de demostrar su carga dramática. Muchos de los críticos han visto en la historia de amor entre ambos, el punto más débil de la cinta. El principal motivo es la falta de química de la pareja según afirman. Yo no lo veo de una manera tan drástica. Creo que es una relación adulta resuelta con bastante sentido del humor, poco frecuente en el cine de la época. En una película que es todo menos épica, este romance en tono menor me parece bastante apropiado. Hay alguna línea audaz como cuando fantasean sobre su futura vida como civiles ya casados y ella le dice que irá a verlo al consultorio para hacer el amor.
 
         A destacar entre todo el reparto a Keenan Wynn, un magnífico actor de carácter que MGM no supo aprovechar en toda su valía, relegándole a mediocres papeles. Aquí como el competente sargento Orvil Statt dio muestra del talento que había heredado de su ilustre familia de actores. El padre de Wynn fue una gran estrella del Burlesque y su abuelo un conocido trágico famoso por interpretar a Sakespheare. Curiosamente en esas carpas que como hemos dicho recuerdan a los joviales circos, se desarrolla la tragedia más cruel y disparatada que existe que es la guerra. Una guerra que no vemos, pero de la que observamos sus dramáticas consecuencias. Sin pompas ni algaradas, sin romances apasionados, “Campo de batalla” es una magnífica película, que si no denuncia abiertamente la guerra, no gasta un solo segundo en aplaudirla.
 
 

 

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