martes, 22 de octubre de 2013

El ángel de la calle (1928) Pasión de napolitanos


Tras el rotundo éxito que supuso la oscarizada “El séptimo cielo” los estudios Fox pusieron todos los medios al alcance de su director Frank Borzage. Utilizando a la  misma pareja protagonista Janet Gaynor y Charles Farrell y construyendo unos enormes decorados representando la ciudad de Nápoles, el cineasta americano rodó uno de los dramas más apasionados de la historia del cine.

Sin concesiones de cara a la galería, se nos muestra la cara más cruda de la miseria. Ángela decide vender su cuerpo para comprar medicinas a su moribunda madre. Pero es tan inexperta en el arte de la seducción como en el de robar. Pillada “in fraganti” por los carabinieri, es llevada al juez que la condena a un año de trabajos forzados. En el traslado a la cárcel logra huir, mas cuando llega a su mísero hogar su madre ha fallecido.

La oportuna aparición de un circo ambulante, le permitirá huir de la policía. Transcurrido un tiempo llega a la caravana un pintor llamado Gino. Pronto los jóvenes se enamoran y deciden abandonar el circo en pos de una vida en común. El entusiasta pintor cree que Ángela le ha brindado la inspiración para pintar una Madonna que le hará famoso.

Todo este mundo idílico que la pareja ha forjado, se trastocará cuando los mecanismos de una sociedad inmisericorde pondrán en peligro su felicidad.

“El ángel de la calle” es una película sin diálogos, pero sincronizada con una banda sonora musical y de  efectos sonoros. Borzage utiliza con imaginación estos, dando aún mayor realce a esta desgarradora historia que prende en el corazón de los espectadores.

P.D. Otro suceso que proporcionó todavía más popularidad al filme, fue el crear una canción que al igual que en “El último cielo” fuese el principal motivo musical.  Grabada por numerosos artistas, el tema romántico “My angel” fue tan popular como lo había sido “Diane”.

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